Nace un infeliz cuando deja de reír,
cuando cierra las cortinas de la felicidad
y sus párpados y mejillas se adormecen.

El infeliz lloró, gritó y maldijo por todo lo que sufrió.

El infeliz tuvo amores, desamores, amigos y enemigos.
El infeliz vivió mucho y hasta se casó.

El infeliz creció, trabajó, compró y quebró.
El infeliz vio que el feliz también todo lo perdió.

El infeliz no envidió ni soñó otra vida.
El infeliz se levantó, luchó y se recuperó.

El infeliz viajó y conoció. Nunca se fotografió.
El infeliz tuvo mucho y lo cuidó.
También tuvo poco y no sintió rencor.

El infeliz tuvo una vida que nadie conoció.
Pero una vida que quizás alguien deseó.

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